Nacido en Huércal-Overa en 1957, Pepe Bernal estudio Bellas Artes en la Escuela de San Carlos de Valencia, donde compartió aulas y experiencias con otros artistas almerienses como Ginés Cervantes, Jesús de Haro, Antonio Jesús Rojas, Diego Bonillo o Silvestre Martínez.

Creador capaz de transmitir sentimientos huyendo de lo literario, con los recursos del color y el gesto, de su currículum artístico se destacan especialmente, por la importancia que ambas tuvieron en la formación y evolución del artista, la beca que en 1980 obtenía para acudir a la Cátedra de Paisaje que tenía lugar en la Residencia de Pintores San Quirce de Segovia, pensión concedida por el Ministerio de Cultura; y la que en 1992 le llevaba a participar en la primera edición de los “Cursos de Arte Mojácar”, organizados por el Ayuntamiento de la localidad almeriense y el Círculo de Bellas Artes de Madrid.

Artista de dilatada carrera, siempre alternada con su labor como docente, Bernal comenzaría a exponer su obra en 1975, participando en numerosas colectivas organizadas en Almería (capital y provincia), Gandía (Valencia), Valencia, Madrid, Sevilla, Granada, Murcia, Lorca (Murcia), Lugo y Vigo entre las que se destacarían “Pintura Almeriense Hoy” (1990), patrocinada por el Instituto de Estudios Almerienses; la Bienal Internacional de Arte Contemporáneo celebrada en 2006 en el Parque Natural Cabo de Gata-Nijar; o la muestra “Campos de Níjar. Morada sin memoria”, exposición-homenaje a Juan Goytisolo celebrada en Museo Arqueológico de Almería en 2007.

Entre sus exposiciones individuales se han de destacar la que en 1980 realizaba en la Sala “Torreón de Lozoya” de Segovia; su primera exposición en el Aula de Cultura de Cajalmería (Almería), en 1988; la que en 1993 tuviese lugar en la Sala Era Bauro de Andorra la Vella; “Fantasía iconográfica: el sueño de lo real. El mundo de Sergio Pitol”, exposición que tendría lugar en la Universidad Veracruzana de Xalapa (México) en septiembre de 2002; la muestra “Memoria Fragmentada”, exhibida en 2006 en el Centro de Arte Museo de Almería y en 2007 en el Palacio de Guevara de Lorca (Murcia); sus “Incursiones” mostradas en la AM Gallery de Roquetas de Mar en 2008; “Gramática del color”, colección de obras expuesta en el Teatro Municipal de Huércal-Overa en 2010; o la más reciente “Convergencias”, exposición que tenía lugar en la Galería Karton (Huércal-Overa) entre el 25 de abril y el 25 de mayo de 2012.

Vinculado, intelectual, formal y personalmente, al denominado “Grupo de los 80”, al que pertenecen artistas como Fernando Barrionuevo, Ginés Cervantes, Bendicho, Francisco Egea, Rafael Gadea, Javier Huecas, Melchor Peropadre, Lola Valls, Nané, Francisco Martín Pastor o Toña Gómez entre otros, Bernal ha participado con éstos en numerosas exposiciones celebradas en la Escuela de Artes de Almería (“A mano, 13+1”, “El Grupo de los 80” o “Recordando a Antonio Acosta”, entre otras).

Referencia obligada de la abstracción almeriense y explorador incansable de la esencia de la Pintura, Bernal se presenta como un artista cuya pintura se debatirá en un proceso constante de búsquedas y encuentros en pos de la valoración constante del acto creativo y su interés, primigenio y decidido, por el color y la fuerza de éste en la transmisión de valores expresivos/plásticos.

La exposición: “Pepe Bernal. Obras 1990-2012”

Con el objeto de realizar una completa visión de los últimos veintidós años de creación de Pepe Bernal, el Museo Casa Ibáñez, en estrecha colaboración con el artista, seleccionó treinta y cuatro piezas realizadas por Bernal entre 1990 y 2012. Un conjunto de impresionante lirismo y armónica conjunción que se expondría en las salas temporales de la institución olulense del 6 de julio al 14 de septiembre de 2012.

A través de estas treinta y cuatro obras no sólo quedaría manifiesto el buen hacer de este informalista almeriense, sino también la evolución de su pintura, siempre mediterránea y en constante búsqueda, permitiendo a aquellos que tuvieron la oportunidad de disfrutarla realizar un completo recorrido por los distintos estadios de la evolución de Bernal:

1990-2001.

Etapa en la que abstracción y figuración (sutil, casi velada) se sumarán en unos lienzos que comienzan a marcar ya el camino hacia la esencia; una vía que le llevará a la madurez artística y que se iniciaría con las magistrales obras presentadas en la muestra itinerante “Pintura almeriense, hoy”.

Unas obras caracterizadas por el uso de un universo cromático de gran lirismo y sensualidad, algunos elementos intrascendentes como un velador, un frutero o una navaja. Objetos inanimados, tan sólo insinuados por unas pocas líneas, sin profundidad ni color, cuya presencia, si bien sugieren al espectador espacios cotidianos, parecen dispuestos en el lienzo de forma casual.

También será durante esta etapa, en la que la experimentación denodada y la búsqueda de soluciones plásticas que le permitiesen transmitir la emoción vivida durante el acto creativo llevarán a Bernal a descubrir algunos elementos que, a la postre, serán definidores y definitivos de su obra, cuando el huercalense comenzará a investigar tanto en su propuesta modular, como en el uso de módulos neutros, por norma blancos, que generen relaciones solidarias entre los diferentes espacios creados. Dos hallazgos que le servirán para potenciar los colores y gestos pictóricos al tiempo que provocar un diálogo de fuerzas titánicas entre el espectador y la obra del que también será partícipe el creador a través de las formas propuestas y los silencios provocados.

2001-2006.

Período de búsquedas en el que abandona toda referencia realista para dar paso a un trabajo cuya base será el diálogo entre colores, contrastados en unas ocasiones, armónicos en otras. Un tiempo, caracterizado por el uso de colores apastelados cuyo diálogo se establecerá en base a armonías líricas de enorme poética, en el que el huercalense decide prescindir de todos los elementos figurativos y/o referencias al mundo que le rodea –del cual quedará tan sólo la luz transmitida al lienzo a través del color y las emociones que el entorno provocasen en el pintor– que habían caracterizado su producción inmediatamente anterior para adentrarse en una nueva etapa creativa en la cual, abandonada toda referencia cotidiana, va a ir eliminando pintura y motivos en su búsqueda denodada de la esencia

2006-2012.

Fase de madurez plena en la que, dueño ya el artista de una singular poética íntima, Bernal ha llevado al extremo la exploración de la esencia, la pureza pictórica y la sencillez, sin abandonar nunca el lirismo que caracteriza toda su producción.

Dueño ya de una poética íntima e intimista que llevará al espectador a deleitarse con su propuesta sensible y armónica, cuasi musical, y de un oficio magistral y unas soluciones plásticas y formales que han transformado su pintura en ejercicios inconfundibles y personalísimos, en 2006 la obra de Bernal entrará en una nueva fase en la que aún hoy se mantiene, aunque siempre sin menoscabo del recuerdo de aquellas otras estaciones anteriores. Una etapa en la que, a pesar de los hallazgos y experimentaciones propias de la carrera de un creador cuya máxima será la búsqueda incansable de la Belleza y la esencia de la Pintura, el artista ha llevado al extremo la exploración de la esencia, la pureza y sencillez, sin abandonar el lirismo, el tempo pausado y las reglas armónicas que, poco a poco, han ido conformando su propuesta estética

Creador para el cual el Arte siempre ha sido “un acto intimista y una necesidad vital personal; un medio de expresión y relación con el mundo”, a través de su obra, alejada de cualquier discurso literario, filosófico o conceptual grandilocuente, Pepe Bernal tan sólo busca emocionarse y emocionar a través de valores plásticos. Así, entroncando con la teoría mantenida por Wassili Kandinsky a este respecto, para Bernal, como el mismo nos confesase en la entrevista mantenida en su estudio el 3 de enero de 2012, “la emoción es la clave de toda creación. Si la obra está realizada con emoción, entonces sé que funcionará”.


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