Museo » El edificio

 

El proyectista del edificio ha sido el propio Andrés García Ibáñez, poniendo así de manifiesto su condición de arquitecto y desarrollando sus propios criterios de diseño en la concepción general, volumétrica e interior del conjunto…

El proyectista del edificio ha sido el propio Andrés García Ibáñez, poniendo así de manifiesto su condición de arquitecto y desarrollando sus propios criterios de diseño en la concepción general, volumétrica e interior del conjunto; su espíritu es de naturaleza esencialmente ecléctica cuando, por ejemplo, en medio de la rotundidad volumétrica aparecen alusiones al mundo de la arquitectura clásica y popular. En esencia, el edificio participa -dado su eclecticismo- del movimiento postmoderno de la arquitectura contemporánea; la volumetría general es deudora de lo moderno -Le Corbusier- y se impregna, en cierta forma, del espíritu de la arquitectura árabe en lo ciego de alguno de sus elementos.

El edificio se encuentra en el término municipal de Olula del Río, en la zona de expansión urbanística del municipio, algo alejada del centro histórico, conocida como Avenida maestro de Huitar. La fachada del edificio mira a la gran explanada donde se ubicará el auditorio comarcal como primer eslabón de la futura Ciudad de la Cultura, junto a la redia que une Huercal Overa con Baza. El edificio se encuentra dentro de una zona ajardinada de carácter privado y perfectamente delimitada. El acceso al recinto se realiza desde la calle y el primer espacio que atrae al observador es la zona de jardín; se pueden contemplar tres olivos plantados en el misino sitio en el que están ahora por los primeros árabes que llegaron a la comarca hace unos 700 años. Desde la placeta central del jardín se observa claramente la intención volumétrica del proyectista.

Una réplica exacta del David del Verrochio anuncia la entrada al Museo, situada en un rotundo volumen azul centrado en el complejo arquitectónico, quedando este dividido en dos zonas claramente diferenciadas. La puerta de entrada -procedente de la India y datada hacia el siglo XVI- aparece en medio de esta masa azul enmarcada con la réplica de un pórtico veneciano del siglo XV, ejecutado en hormigón blanco, en un concepto de collage no exento de ironía y humor. La masa arquitectónica a la izquierda del volumen azul es un paralelepípedo íntegramente ciego en planta baja y con un hueco rasgado de once ventanas en la planta superior donde se ha insertado un orden dórico sin estrías al modo palladiano del siglo XVI. La masa de la derecha es más compleja en su volumetría y enteramente moderna en su concepción; un gran acristalamiento en planta baja y una terraza longitudinal en planta superior reforzada por la presencia de los amplios vuelos de hormigón que discurren por gran parte de la fachada.

El edificio tiene una longitud de 60 metros en su fachada principal y una altura de 11 metros en el punto más alto. Los materiales escogidos para los revestimientos exteriores son mortero de cemento encalado en el volumen de la izquierda, ladrillo caravista pintado de azul en el volumen intermedio, y bloque de mortero blanco y cristal en la parte derecha.

El artista ha ido concibiendo el diseño del edificio a lo largo de los años que ha durado su materialización; el primer gran volumen que se construyó en 1996-1997 era tan simétrico y rotundo en sí mismo como para plantear problemas de integración con una futura ampliación, felizmente resueltos gracias al elemento de transición azul, que además, sirve para marcar la entrada al edificio. La ampliación se ha construido entre los años 2001-2004 y ha supuesto la consolidación y remate de todo el conjunto.

Interiormente, el edificio contiene el Museo, así como la vivienda y el taller del artista, estos últimos con acceso independiente, sin que en ningún momento de la circulación interior interfieran los usos. La vivienda y el taller están situados en la zona privada de planta superior. La práctica totalidad de la planta baja está dedicada a Museo, así como gran parte de la planta superior; pensado éste para que la visita siga un orden y no haya que volver atrás a lo largo de las dieciséis salas de que consta, Aparte de las salas de exposición, el Museo cuenta con aseos según normativa, una oficina para el patronato, dos almacenes y el vestíbulo de entrada donde se ha situado el mostrador de conserjería y la venta de publicaciones.

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