Desde el pasado 20 de diciembre de 2014 el Museo Casa Ibáñez acoge en su sala número 15 una nueva exposición fotográfica dedicada a la obra de Carlos Pérez Siquier (Almería, 1930): “La Chanca 1956-1963″.

SONY DSCPara la ocasión se han seleccionado un total de veintiséis fotografías en blanco y negro realizadas por el Premio Nacional de Fotografía 2003 durante sus primeros pasos profesionales en el mundo de la fotografía. Veintiséis imágenes icónicas de la Historia de la Fotografía Española, todas positivadas en gran formato en los laboratorios madrileños de Castro Prieto, entre las que destaca especialmente la mítica escena de una mujer encalando una fachada, imagen de cuatro metros y medio de largo que preside la sala.

SONY DSCTestimonios visuales de la Almería de los años 50 y 60 del siglo XX, sobre esta serie y los propósitos humanistas y documentales del fotógrafo señala Juan Manuel Martín Robles en el libro”Pérez Siquier esencial” (2014) coeditado por la Fundación Museo Casa Ibáñez y el Instituto de Estudios Almerienses, que,

“[en 1956 Carlos Pérez Siquier] se adentra por primera vez, cámara Kontax en mano, en el barrio de La Chanca con un objetivo claro: capturar la vida en aquel particular enclave urbano almeriense sin caer en el tipismo o la fácil lección moral, alejándose de la imagen del curioso que se adentraba en el barrio sin mayores pretensiones. Una postura teórica, cercana al neorrealismo italiano e impregnada de humanismo mediterráneo, que llevaría al fotógrafo a «captar el barrio desde un punto de vista testimonial, que reflejara el abandono en que se encontraba en aquella época, y buscar la dignidad de la gente y del entorno en que vivían».

SONY DSCDurante seis años, y gracias a la simbiótica relación que rápidamente estableció con los vecinos del barrio derramado al pie de la Alcazaba, Pérez Siquier continuó recorriendo asiduamente las calles de La Chanca y recopilando un impactante corpus de imágenes sin trampa ni cartón. Evidencias visuales de su convivencia en el barrio en las que el fotógrafo capturaría, con especial atención, el ir y venir de sus moradores en sus actividades cotidianas, la algarabía propia de los días festivos y las ocasiones especiales, el trasiego y los juegos infantiles al aire libre, la particular arquitectura que configura su entorno urbano, y la interacción de lo construido y del hombre con el paisaje.

SONY DSCUn amplio y fiel testimonio visual de un tiempo, un lugar y una mirada que tras sus experiencias en blanco y negro se dilatarían hasta mediados de los sesenta a través del color, convirtiéndose desde sus inicios en una de las apuestas más firmes y renovadoras de la vanguardia fotográfica andaluza”.