Selección de veintidós piezas del catálogo gráfico del Antoni Tàpies (Barcelona, 1923-2012), en la exposición se pueden ver obras realizadas entre 1969 y 1990. Un amplio arco temporal que permitirá al visitante, al tiempo de disfrutar visualmente de la obra de uno de los principales referentes de la Vanguardia y uno de los creadores más importantes de la segunda mitad del siglo XX, observar la evolución de este singular creador a lo largo de veinte años fundamentales en su producción.

Algunas de las las obras expuestas en la sala 8.

Algunas de las las obras expuestas en la sala 8.

Momento de la intervención del comisario de la muestra durante la inauguración.

Momento de la intervención del comisario de la muestra durante la inauguración.

Muestra comisariada por Ginés J. Fdez. Pérez y producida por la Galería KartON de Huércal-Overa, que ha cedido gratuitamente la exposición para disfrute de todos los visitantes al Museo Casa Ibáñez, esta ha sido concebida con un marcado carácter didáctico. Así, tanto en la selección de las obras, como en el diseño de la exposición se ha tenido especial interés en ofrece al visitante tanto la oportunidad de conocer el particular universo iconográfico de Tàpies, en base a cruces, signos crípticos –generalmente asociados a Cataluña y/o Barcelona– letras y números, y la predilección de éste por unos colores básicos –ocres, grises, negros y rojos– que nos permiten, junto a sus símbolos, identificar su singular producción, como la ocasión de conocer la diversidad de medios gráficos utilizados por el barcelonés y cómo, en ocasiones, el artista actuaría directamente sobre el grabado o la litografía, transformándolos en soporte para una obra que supera el concepto tradicional de obra gráfica mediante el rasgado y hendido del soporte o la utilización de recursos, propios de la pintura de Tàpies, como el collage, el flocado y el acumulo de materia.

Detalle de la obra "Variacio 3" (1990).

Detalle de la obra “Variacio 3” (1990).

Unas características que nos hablan de la importancia concedida por el artista a la obra gráfica como medio de expresión y cómo la evolución de aquélla siempre fue en paralelo al de su pintura. Tratando motivos, temas y líneas creativas que desarrollará durante el resto de una carrera que siempre estuvo marcada, además de por las señas de identidad propias y la particular imaginería utilizada, por la continúa experimentación en las formas y medios de expresión.

Cuidada selección, entre las obras que podrá disfrutar el visitante al Museo Casa Ibáñez, se destacan algunas piezas especialmente significativas, como algunas de las pertenecientes a las series Fregoli (1969), Als mestres de Catalunya (1974) o Variació (1990), o piezas tan vinculadas a su ideario y preocupación por lo matérico como Endarrera aquesta gent! (1977), Perfil (1987) o Las estampas de la Cometa (1972) y Z (1979). Dos aguatintas, estas últimas, que formaron parte las obras expuestas en la exposición itinerante “Antoni Tápies in print” organizada por Deborah Wye, conservadora del Departamento de Grabados y Libros Ilustrados del Museum of Modern Art (MoMA) de Nueva York. Una de las más importantes exposiciones organizadas en torno a la obra gráfica del artista catalán y que pudo verse, entre 1991 y 1993, en Nueva York, Ciudad de México, Long Beach (California), Dallas, Miami y Caracas.

Una visitante observa la obra "Las estampas del cometa".

Una visitante observa la obra “Las estampas del cometa”.

TÀPIES Y LA OBRA GRÁFICA

Considerado por la crítica internacional como el pintor español más famoso desde la II Guerra Mundial, Antoni Tàpies puede considerarse un autodidacta en el campo artístico. En 1948 entró a formar parte del grupo vanguardista “Dau al Set” y ya en 1950 celebra su primera exposición individual en las galerías Laietanes de Barcelona. Hacia finales de los años cincuenta su fama había alcanzado ya cotas internacionales.

Al igual que sucederá en su obra grabada, siempre en evolución paralela al resto de las artes que practicó a lo largo de su carrera, su producción artística temprana se inscribiría dentro del Surrealismo, pero hacia 1953 su obra evoluciona hacia la abstracción y el uso de técnicas mixtas, desde donde ha hecho su aportación más original al arte del siglo XX.

Autor de más de mil quinientas obras gráficas, la mayoría en grandes formatos, para Tàpies este medio de expresión tendría igual valor que su pintura o escultura. Así, al igual que en sus obras sobre lienzo, en sus aguafuertes, aguatintas o litografías se observa cómo siempre tratará motivos, temas y líneas creativas que desarrollará durante el resto de una carrera que siempre estuvo marcada, además de por las señas de identidad propias y la particular imaginería utilizada, por la constante investigación en las formas y medios de expresión.

Como el propio artista reconociese, “siempre estoy experimentando con nuevas ideas y nuevas técnicas. Siempre trato de sorprenderme a mí mismo”. Una afirmación que el espectador podrá comprobar en las diferentes piezas que forman la exposición “Antoni Tàpies: obra gráfica” que, desde el día 27 de febrero hasta el 31 de marzo, se podrá disfrutar en el Museo Casa Ibáñez de Olula del Río.

Dos visitantes comentan una de las obras durante la inauguración.

Dos visitantes comentan una de las obras durante la inauguración.

Uno de los grupos de visitantes que acudieron a la inauguración de la exposición.

Uno de los grupos de visitantes que acudieron a la inauguración de la exposición.